Pequeño manual para el tiempo de rebajas

Es época de rebajas de enero y aunque el concepto no sirve solo para referirse a eso está inevitablemente asociado a los descuentos en la ropa. Las bajadas de precio de este tipo a mí me hacen pensar, y aunque no soy una experta en economía (aquí me quito de toda responsabilidad por mis opiniones) sí voy a compartir esos pensamientos contigo. 

Hay quien lleva esperando estas rebajas mucho tiempo; en este grupo se incluyen los propios comerciantes, que ven en estos días la oportunidad de hacer caja con la que ha caído en los últimos años. Les entrevistan en el telediario y cuentan que en los próximos días esperan vender lo que aún no han vendido.

Yo a veces también estoy dentro de quienes esperan estos descuentos porque aprovecho para hacerme con una prenda que necesito por un precio menor.

Pensamientos para una época de rebajas

Lo que empezó como una limpieza de almacenes hace décadas ahora es una cita obligada de un enero que nos hace pagar lo que hemos gastado en diciembre.

Todo esto, como te decía al principio, a mí me hace reflexionar.

  • Primero se me viene a la cabeza la cantidad de cosas que producimos y que no consumimos, que debe de ser enorme porque hay que quitárselo todo del medio (el stock es muy costoso);
  • También pienso en todo lo que compramos y en todo lo que tenemos (yo la primera), y en que en estas fechas siempre hay algo nuevo que añadir porque algún regalo cae;
  • Incluso pienso que compramos en las rebajas de tiendas que no tienen políticas de producción sostenibles ni para el Planeta ni para las personas, pero que son las que nos podemos permitir…
  • … y además que si compramos en rebajas es porque tampoco podemos pagar muchas de las cosas al precio que tienen habitualmente. En muchos casos acudir a rebajas y descuentos no se hace por gusto.
  • Pero sobre todo me da por pensar en la diferencia entre el precio y el valor de algo. No voy a entrar a analizar el valor subjetivo que para alguien puede tener un objeto, que sabemos que puede ser muy elevado pese a que el objeto en cuestión sea la cosa más pequeña que existe, pero sí que me cuestiono acerca su valor económico.

No es lo mismo el precio que el valor

Esta diferencia de conceptos a mí sólo me plantea preguntas.

Si hace un día un objeto tenía un precio de 100 y hoy de 75, ¿vale 100 en realidad? ¿Acaso vale 75? ¿O es que incluso vale menos?

¿Cuál es la razón de que un comerciante pueda descontar hasta un 50%, a veces más, del precio de un producto sin que aquello sea un negocio ruinoso? ¿Acaso el valor de lo que nos venden es tan bajo que puede hacerse esto y seguir ganando dinero? En concreto, y hablando de moda, esto quiere decir que el valor de la ropa, una vez sumadas las materias primas, el trabajo de quienes las fabrican y el transporte hasta aquí, es ínfimo.

¿Están inflados todos los precios que vemos en las tiendas? Yo siempre me quedo con la duda, y a veces me siento un poco «estafada» (tómame esta expresión con alfileres, porque no encontraba otra mejor). Tiendo a pensar que me cobran de más si es que un par de semanas después lo puedo comprar por menos. Por eso sé de algunas marcas que no hacen rebajas, por respeto a sus consumidores, que pagan siempre el mismo precio sea la fecha que sea.

Al hilo de estas pregunta se me plantean otras también: ¿es mejor para el sistema, o lo que quiera que sea esta rueda económica, que compremos a tiempo? ¿O mejor en rebajas, donde probablemente el precio se ajusta un poco más al valor de lo que compro?

Pequeño manual para el tiempo de rebajas

En cualquier caso, como para salir de la rueda y la inercia en la que vivimos habría que retirarse a vivir muy lejos, donde no llegara la contaminación de las compras y las ventas, si has decidido hacerte con una prenda en rebajas creo que sería bueno que:

  1. Primero analizaras la ropa que ya tienes en el armario, para ver lo que realmente necesitas. Cuando yo hice el cambio de armario en septiembre me di cuenta de la cantidad de ropa que tenía, incluso cuando eliminé del mueble todo lo que no me ponía desde hacía años.
  2. Una vez que sepas lo que de verdad te hace falta, búscalo y cíñete a ello. Es como ir al supermercado con la lista de la compra, que es algo que siempre nos recomiendan para que no se nos escape el presupuesto entre las manos. En rebajas, lo mismo.
  3. Que algo esté rebajado no quiere decir que sea barato ni que te lo puedas permitir. Hay rebajas a las que una no llega, por más que se empeñe, y que siguen siendo precios altísimos. Mejor no hacer locuras en nombre de los descuentos.
  4. Echa un vistazo a las rebajas en tiendas de moda sostenible y ecológica. He estado mirando las 21 tiendas que recomendaba hace unos meses el blog Esturirafi y casi todas tienen algún descuento estos días. Yo (todavía) no puedo permitirme muchas de esas prendas durante el año; si a ti te pasa lo mismo y necesitas algo esta temporada quizá con estos descuentos puedas comprarlo orgánico y sostenible.

Sobre todo, aprovecha estas rebajas como una oportunidad más para hacer consumo responsable y consciente. Tanto si compras como si no lo haces, que este sea tu objetivo principal.

Cuéntame:

¿Cómo te enfrentas a las rebajas de enero?

¿Tienes alguna forma de hacerlas menos consumistas?

¿Añadirías algún punto a nuestro manual?

75 comentarios

  1. Muy interesante el artículo. Hace poco leí que si comparamos la subida del precio de la ropa durante los últimos años al resto de cosas (precio de la comida, casas…) en realidad la ropa sale ahora mucho más barata que antes. Pero claro antes la gente se compraba unos pantalones al año y fuera, no como ahora que queremos un par de pantalones por temporada (y seguramente por eso duran menos también, la calidad no puede ser la misma).

    Yo he intentado comprar ropa más ética (las condiciones laborales de muchas marcas son horribles) pero la verdad es que sigo comprando casi todo en Inditex y otras grandes marcas. Es precio es mucho más barato aunque si hiciera más autocrítica vería que muchas cosas no las necesito.

    Igualmente intento hacerme una lista con lo que «necesito» y ceñirme a ella. Hay cosas que compras y luego te duran años y no hace falta comprarlo todo nuevo cada temporada de rebajas. Aunque siendo sincera lo mejor para no ser tan consumista es no tener dinero para derrochar, hahaha.

    Un beso guapa y feliz año nuevo 🙂

    1. ¡Hola Eulàlia! Me siento muy identificada con tu comentario y con tu situación. Yo tengo mucha ropa de Inditex en mi armario, porque es lo que puedo comprar (cuando lo he comprado) y porque es lo que me regalan (que pasa en el 95% de los casos, porque nada me da mas pereza que ir de compras). En cualquier caso aspiro a hacerlo mejor, como tú. Ojalá pueda hacerlo pronto…
      Me he pasado por tu blog y me ha encantado. No soy vegetariana pero me gusta mucho conocer opciones para comer menos proteína animal. Te visitaré, no lo dudes. Un abrazo 🙂

  2. Es genial el post. Yo estoy en el camino de comprar menos y de ceńirme a solo lo que realmente necesito. La verdad que mi bolsillo no se puede permitir comprar etico y sostenible pero al menos no comprare cosas que no necesito. A veces siento que voy contracorriente porque cada vez me planteo mas cosas y pienso sere rara o seran raros los demas? Je je je. Por cierto, yo tambien pienso que si en rebajas me venden algo a mitad de precio y siguen ganando, si lo compro en periodo normal es abusivo y no me gusta nada. Asi que mejor lo justo y necesario pero en rebajas…

    1. ¡Hola Gemma! En primer lugar, respecto a nuestro dilema sobre si comprar en periodo normal o de rebajas, veo muy lógica tu conclusión. Lo que pasa es que se me remueve el alma por que siempre ganan, y siempre ganan los mismos. Filosofías a parte, como mi bolsillo tampoco está para comprar donde quiero, no sigo diciendo más, que ya he dicho bastante en el artículo.
      Sobre si vas a contracorriente… sí, vas a contracorriente. Ni lo dudes. Pero ten claro que tú no eres la rara 😉
      ¿Has leído mi artículo «El esfuerzo de la vida sostenible: 2 pensamientos para nadar a contracorriente»? Quizá te ayude. Espero que sí. >> http://larecolectora.com/esfuerzo-vida-sostenible/
      Un abrazo, y gracias por estar tan presente.

  3. ¡Hola Irene!

    Preguntar y buscar respuestas, eso es lo que más me gusta de tu proceso, de cómo construyes este blog.

    Creo que todo este tema deja al aire una gran verdad: nos subestimamos. No entendemos el valor de las cosas y de los momentos porque seguimos esperando a que alguien externo a nosotros nos diga qué vale y qué no vale, qué es importante y qué no.

    El valor depende de nuestras verdaderas aspiraciones, de lo que nos llena y nos motiva. Para mí puede tener mucho valor un libro que me ha llegado al corazón y para ti no significar nada. Y no hay nada de malo en ello, sino todo lo contrario. Es genial que no queramos lo mismo.

    Pero toda esta producción industrial, la globalización y la manipulación mediática interrumpen en nuestro proceso natural de encontrarnos con nosotros de descubrirnos, saber qué es importante para nosotros e invertir en ello. Ocurre todo lo contrario, andamos zombies, buscando tener el siguiente tesoro prometedor de grandes sensaciones que no durarán más allá de los primeros minutos. Porque no son nuestros, porque no tienen nada que ver con lo que llevamos dentro, porque niegan lo especiales que somos y nos obligan a ser homogéneos y aburridos.

    Si algo me sale barato a mí y a la empresa que lo produce es porque alguien lejos de aquí está pagando con una vida miserable. Siempre hay un precio. Pero lo más triste es que ni siquiera tiene una utilidad real, todo el mundo es infeliz en este sistema.

    Gracias por este post y por seguir dando caña 🙂
    Un abrazo

    1. Hola Amelia;
      de todo tu acertadísimo comentario me quedo con una de las últimas frases, con tu permiso: «lo más triste es que ni siquiera tiene una utilidad real, todo el mundo es infeliz en este sistema». Espero que esta infelicidad un día nos haga saltar de nuestras sillas, no a unos pocos, sino a todos, para dar la vuelta a las cosas.
      Un abrazo enorme,

      1. Totalmente de acuerdo, ya sabes que las revoluciones empiezan desde abajo, más concretamente desde la mente de cada uno. Este blog ayuda mucho a eso 🙂
        Un abrazo!

  4. Me han encatado tu post, te leo desde hace poco y me encantan todas tus publicaciones.
    Estoy de acuerdo que las rebajas nos vuelven locos ya que hay tiendas que rebajan mucho sus precios y conforme está la economia no nos podemos permitir prendas caras sobre todo las sostenibles que suelen tener preicos altos.
    Soy consciente de toda la rora que compro no sostenible pero mi economía hasta día de hoy no me ha dado para mas, pero apartir de ahora intentaré ahorrar un poco y comprar alguna prenda de comercio sostenible. Me gusta contribuir con el comercio sostenible tanto ten tiedas de ropa, como de alimentación, como cosmética… porque son productos buenos y me gusta ayudar sobre todo al pequeño comercio para que no cierre como ha pasado en alguna tienda de mi barrio.. He decir también que estos tipos de comercio deberían de tener unos precios algo mas asequibles no todo el mundo puede permitirse comprar sobre todo comida ecológica y por no decir ya hacer la lista de la compra… pero aún así también contribuyo y destino una parte de mi dinero para una tienda de mi barrio que es ecológica.
    En conclusión y sintiendolo mucho parte de mi dinero seguirá llendo a grandes almances y tiendas tipo inditex ya que mi economía no da para mas, pero poco a poco intento reducir compras que no son necesarias y con ese dinero contribuir a tiendas más sostenibles.
    Un saludo grande Ana.

    1. ¡Hola Ana! Muchas gracias por tus palabras y por comentar en este artículo.
      Vamos todos en la misma dirección. El dinero disponible es el que es, y lamentablemente esas marcas nos hacen mucho más asequible el vestir. Lo más importante es la consciencia, porque aunque sigas comprando allí, no hacerlo de forma impulsiva o de manera innecesaria también es fundamental hasta que podamos permitirnos otra cosa.
      Un abrazo grande,

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