Alergia al sol: mi experiencia cada verano

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Imagen: fuente.

El sol es una de las cosas que más bonitas me parecen de vivir en la Tierra. Desde pequeños nos han dicho, con mucha razón, que sin sol no hay nada. Sin la mezcla perfecta de todo lo que se cuece en la Tierra ni somos ni hubiéramos sido, y una parte muy importante de nosotros y de esa fórmula perfecta es el sol.

Pese a todo eso debemos protegernos de él porque que puede hacernos daño. Al final del artículo te cuento qué es lo que yo hago para conseguir estar protegida, porque soy alérgica al sol, pero son pasos que todos debemos dar, independientemente de nuestra tolerancia al sol. Aunque nosotros no notemos sus efectos, nuestra piel sí.

Pero primero, vayamos paso a paso…

Por qué es bueno que nos dé el sol

Sintetiza la vitamina D y fija el calcio en nuestros huesos

Podemos comer alimentos que contienen vitamina D, pero su concentración es pequeña y además, para sintetizarla (para que nuestro organismo la asimile) hace falta que nos dé el sol. El estudio Vitamina D, una perspectiva actual indica que el 40% de los adultos occidentales tienen carencia de vitamina D durante el invierno, debido al poco tiempo que pasamos al aire libre en general, aunque más aún durante esa estación.

Igualmente pasa con el calcio, que podemos ingerir a través de las comidas pero que el sol ayuda a fijar a nuestro esqueleto para que tengamos mejor salud ósea.

Nos ayuda a estar más felices

La presencia del sol se asocia a estados de ánimo, su ausencia produce tristeza en muchas personas y son muy conocidas las grandes cifras de depresiones en países nórdicos donde la luz solar es muy escasa durante largas temporadas del año. Cuando nos da el sol producimos serotonina, la que llaman hormona de la felicidad, por lo que mejora nuestro estado anímico.

Cuando yo estudié en Helsinki y estaba feliz de vivir en ese invierno (esa estación me encanta) mis compañeros locales me dijeron algo chocante: que podías acostumbrarte al frío intenso y a la nieve, pero a lo que ellos nunca se acostumbraban, incluso habiendo nacido allí, era a la oscuridad. Y es que durante el otoño y el invierno allí era de noche desde las 15h, a veces antes…

Pero… ¿por qué es necesario protegerse del sol?

El Sol siempre ha podido quemar nuestra piel, siempre ha podido hacer que nos diera un golpe de calor cuando su poder es muy fuerte. Esto no es una teoría apocalíptica de quienes pensamos que a veces la Tierra da signos de estar yéndose al traste. Viene de lejos, de siempre. Lo que pasa es que en las últimas décadas el problema se ha acentuado, y desde hace años tenemos que protegernos más.

Por el agujero en la capa de ozono

Es real, existe y no es una invención alarmista de nadie. A su existencia ha contribuido la humanidad de una forma más que probada a través de los gases de efecto invernadero y los CFC.

Este agujero ha debilitado nuestra atmósfera en la zona de la Antártida, es decir, ha hecho más fina la capa que nos separa del calor y las radiaciones del sol. Nosotros, por otro lado, somos asiduos a irnos a la playa o a la piscina a tostarnos vuelta y vuelta. Hay que tener presente que el sol siempre ha quemado, pero ahora puede quemar más.

No podía concluir este apartado sin compartir una buena noticia: hay estudios que indican que si seguimos en la senda marcada en el Protocolo de Montreal de 1987 el agujero en la capa de ozono podría disminuir de aquí a 2030.

Por los rayos ultravioleta

Son radiaciones del sol; unas de ellas no llegan a la Tierra (los UVC) y otras sí (los rayos UVA y UVB). Son imprescindibles para nuestro cuerpo, pues nos ayudan a sintetizar la vitamina D, lo que pasa es que ahora llegan a la Tierra con más intensidad que antes por el agujero de la capa de ozono y su exceso puede producirnos daños.

Los filtros solares tienen protección UVA y UVB y nos equipan para resistir bajo el sol, pero eso no quiere decir que debamos exponernos más de lo debido.

Porque la piel es muy frágil y tiene memoria

Esto es otro hecho cierto. Atrás quedaron esos milenios en los que teníamos la piel curtida por el sol, y éramos… otra especie. Desde que somos sapiens nuestra piel también es otra, y ahora muchos de nosotros ya no trabajamos al aire libre, luego no estamos igual de preparados que hace apenas cien años para enfrentarnos al sol. Además, recientemente se ha descubierto que el sol puede dañarnos incluso horas después de habernos expuesto a él.

Cada uno tenemos una piel diferente, pero todos somos iguales en una cosa: por muy morenos que podamos ponernos, o aunque nunca nos quememos, la piel es una capa muy delicada que nos cubre, y cualquier daño que le hagamos será guardado en nuestras células.

Lo que yo hago para cuidar mi alergia solar

No sé si soy experta en algo, pero hay cosas de las que sé un poco más porque me ha tocado aprenderlas. Desde hace unos veinte años tengo alergia al sol: no es nada serio en circunstancias normales, quiero decir que puedo caminar por la calle con total tranquilidad y no me va a pasar nada la mayor parte del tiempo, pero todos los años, al irme de vacaciones a la playa, pasaba unos días terribles con sarpullidos en la piel y picores enormes.

Por eso he tenido que cuidarme del sol un poco más que el resto y siempre tengo mucho cuidado con la piel, aunque sea en primavera y esté caminando por la ciudad.

Esto es lo que yo hago para que el sol no me haga daño. Si tienes especial sensibilidad al sol te vendrá bien, y aunque no la tengas cuidarte de él es algo que siempre debes hacer.

  • Uso protectores solares muy fuertes y de protección muy alta, desde primavera hasta que acaba el verano. Alguno de ellos está específicamente formulado para alergias solares. Aún no me he animado con productos ecológicos para esta cuestión porque me da miedo que no me vayan bien o que no me protejan hasta el punto que a mí me hace falta, pero estoy buscando alternativas porque, por un lado, me pregunto si quizá alguno de los componentes de estos protectores solares pueda agravar mi problema; y por otra parte, se está demostrando que los protectores solares convencionales contaminan el agua más que los productos eco.
  • Siempre estoy debajo de la sombrilla, o a la sombra. Para mí no hay discusión: nunca tomo el sol directamente y sólo me da cuando camino, cuando voy de un lado a otro o cuando me baño. Creo que tomar el Sol directamente durante mucho tiempo para ponernos morenos es una temeridad… Lo comparto sin ánimo de decirle a nadie lo que tiene que hacer (que cada uno haga como mejor vea). Se puede conseguir un tono saludable yendo de acá para allá, con protección solar adecuada y (esto es importante) siendo consciente de nuestro tono de piel natural.
  • Camiseta en la playa (y sin vergüenza ninguna). Este también es un punto innegociable para mí. Mejoré mucho mi alergia solar cuando lucir bikini empezó a importarme un pepino y llevé camiseta a la playa durante los primeros días allí.  Mi principal problema eran los hombros, la espalda y los brazos, mucho más expuestos al Sol que las piernas. Vi que con esta protección física (siempre además del protector solar) apenas tenía los sarpullidos de antes y estaba bien durante mis vacaciones, así que ya no lo dudo y no me falta mi camiseta o mi túnica para bajar al mar.
  • Sombrero y gafas de sol, que siempre ayudan para prevenir insolaciones y con la protección de la piel de la cara.

Sol, por supuesto que sí por todo lo bueno que nos da y lo bien que nos sienta. Pero siempre con mucho cuidado, protegiéndote, especialmente si tienes alergia o sensibilidad solar. Así disfrutarás mucho más del calor, de las vacaciones y de tus salidas al aire libre.

Cuéntame:

¿Qué haces tú para protegerte del sol?

¿Has probado algún protector solar ecológico? ¿Cómo te ha ido con él?

Y recuerda, si crees que este artículo puede interesar a alguien, ¡comparte!

23 comentarios

  1. Hola Irene

    Parece hasta tabú decir que no quieres ponerte a tostarte bajo el sol durante horas en la playa. He ido cogiendo cierto miedo con el tiempo aunque siempre he sido muy morena y me ha cogido el sol muy rápido. Pero en los últimos 10 años he ido exponiéndome menos (y manteniendo un color amarillo que solía tener solo en invierno casi todo el año) y usando protección más alta que la que supuestamente necesito. Este último año decidí exponerme al sol sin crema en horas tempranas un ratito al día, precisamente por lo de la vitamina D, y me ha sentado muy bien. Lo hice a raíz de leer este artículo: http://www.elcorreodelsol.com/articulo/al-sol-sin-miedo
    Tampoco he probado la protección eco pero el año que viene lo haré sin falta, ahora sí hay múltiples opciones que no resultan extremadamente caras (ni para el bolsillo ni para la salud).

    Gracias por compartir tu experiencia 🙂

    1. ¡Hola Amelia! Desde luego que es tabú… a mí me mira raro mucha gente, pero ya te digo que me da igual desde hace tiempo. Yo tengo el color de piel que tengo, y si de pasear se me pone un poco más morena, pues bien, y si no nada.
      He estado pensando, después de leer el artículo que me has puesto y tu experiencia, que como en la playa me levanto pronto para andar puede ser un buen momento para ese baño de sol controlado. Sigue dándome un poco de miedo, de verdad, porque lo paso muy mal, pero voy a ver cómo resulta que me de un poco de sol nada más amanecer.
      Un abrazo,

  2. Hola! Me alegra encontrar Más información sobre las alergias al sol.
    Desde hace varios meses tengo Alergia al sol y estoy bastante perdida en ello. Me imagino que con el tiempo iré aprendiendo de mis errores como no salir cinco minutos a comprar el pan y regresar a casa como un bogavante.
    Estoy tomando diariamente unas cápsulas de eliocare y ahora voy a probar con caroteno, que leí que es bueno.
    Que protector solar utilizas? Me echo de 50 y no me hace nada, sólo encontré uno de 100 de Isdin pero es tan pequeño el frasco que no tengo ni para empezar.
    La camiseta para la playa te refieres que te bañas con ella?
    Ya te digo que estoy bastante perdida y ahora a mi edad me sale esta Alergia que no se por donde cogerla.
    Un saludo.

    1. Hola, Luna, perdona la tardanza en mi respuesta. Me estoy poniendo al día con todos los comentarios ahora…
      Yo me pongo esa misma crema de ISDIN (la pequeñita) sólo en las zonas en las que me suele salir la erupción. La uso desde hace tres veranos por lo menos y desde entonces no me ha vuelto a pasar.
      Para el resto del cuerpo uso la mayor protección que pillo + camiseta o vestido todo el tiempo + estar siempre debajo de la sombrilla.
      He llegado a bañarme con camiseta, sí, pero ahora me baño sin ella (aunque mis baños son cortos, así evito el efecto lupa del agua sobre la piel). Y si salgo a andar voy siempre cubierta, también con sombrero.
      De todas formas creo que tu alergia es diferente de la mía. Consulta con un especialista, porque esto es un tema de salud y es importante tratarlo bien.
      Mucho ánimo con ello, mucho cuidado con el sol, y un abrazo grande,

  3. Yo tengo alergia al sol. Y me da igual no poder ir a la playa ni broncearme. Porque la verdad a mi la piel no me gusta. Mi piel es blanquisima . Como Nicolás Kidmann o Dita Von. La verdad eso me encanta y jamás trataría de cambiar mi piel. Me hace daño el sol me empieza a a picar y me pongo roja así que siempre salgo con ropa larga y protejo mi cuello. Y sinceramente tengo una piel brillante y luminosa algo que en la piel bronceada jamás se encuentra. También utilizo sombrilla y la gente mira raro pero también me da igual. No son ellos los que sufrirán el dolor y menos el envejecimiento prematuro al ser tan sensible. A pesar de mi alergia no cambiaría mi piel por ninguna otra ni morena ni nada. Es una tontería querer cambiar el tono de piel de un blanco hermoso. A uno naranja. Es mi opinión. Saludos.

      1. Hola, Ana. Muchas gracias por dejar aquí tu comentario y tu experiencia.
        Desde luego que cuando se trata de un asunto de salud, lo de cambiar de tono de piel es lo de menos.
        Un día una compañera me dijo: «Es que a ti te quedan bien los vestidos aunque lleves las piernas blancas. A mí no.». Y le dije: «No es que me queden bien, es que es lo que hay…».
        🙂 Un abrazo,

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