3 maneras de mejorar la comunidad en la que vives a base de pequeñas acciones

3 maneras de mejorar la comunidad en la que vives a base de pequeñas acciones
3 maneras de mejorar la comunidad en la que vives a base de pequeñas acciones
Imagen: Yanalya

De las cortas estancias que paso en el campo he ido sacando algunas conclusiones, y es que la mayoría de la gente no quisiera vivir en una ciudad. Una de las razones que cuentan es que aquí todo es impersonal, que nadie se preocupa por nadie, etc.

Quizá, y sólo quizá, tengan razón.

Cualquier lugar puede ser inhabitable

Yo creo que lugares desagradables, donde es imposible vivir y convivir, los hay en todas partes; puede tratarse de una ciudad o de un pueblo, pero no es exclusivo de ninguno de los dos. Es cierto que las ciudades, sobre todo las grandes, tienen muy mala fama, pero todo depende de las personas que vivan en ella y de cómo se comporten.

Por eso puedo decir que todo está en nuestra mano.

Está en nuestra mano hacer que nuestra ciudad o el pueblo en el que vivimos sea un lugar mejor para pasar los días. Y también está en nuestra mano que dejen de considerar a las ciudades como esos lugares inhabitables donde a la gente le da lo mismo lo que te pase.

¿Y qué puedo hacer yo?

¿Y qué puedes hacer tú en un enorme mundo como este? ¿Acaso es posible que cambies algo? Ya sabes lo que opino (que sí, obviamente).

Se trata de todo aquello del poco a poco, de hacer cosas pequeñas que cambien el mundo, sin pausa pero sin prisa, lentos pero seguros.

Pero también se trata de ser ejemplo, de que alguien, en algún momento, te mire y piense que ojalá lo hubiera hecho él. Es así como cunden las acciones y como se extienden los comportamientos. Cuando usamos este arma tan poderosa, la imitación, para fines tan loables como mejorar la comunidad en la que vivimos exprimimos al máximo el potencial que tiene.

Pero mi ciudad es muy grande…

Es posible que sí. Aunque algunos de los lectores de RECOLECTORA viven en el campo o en lugares muy cercanos a él, la mayoría vive en ciudades, más grandes o más pequeñas. De hecho voy más allá: sólo un pequeño porcentaje de personas en España vive en el campo.

Bueno, dejando a un lado los hechos, ¿qué tiene que ver el tamaño de tu ciudad con tu deseo de mejorarla? Ya verás como aunque sea enorme vamos a ir haciéndola más abarcable poco a poco.

Corrígeme si me equivoco:

  • Tú no vives en toda tu ciudad, sino en un barrio concreto. Eso reduce mucho tu radio de actuación.
  • Aunque te desplaces mucho, estos desplazamientos sueles hacerlos mayoritariamente a los mismos sitios, ¿verdad? A la compra, al trabajo, al parque, a casa de tus amigos… Eso también reduce bastante los lugares en los que ir mejorando tu comunidad.
  • Es posible que casi siempre gastes tu tiempo de ocio en ciertos lugares que ya conoces y que te gustan: los mismos bares, las mismas calles, los restaurantes de siempre… Ahí tienes también una serie de sitios que acotan tu “trabajo” de nuevo.

Con estas tres premisas no puedes negarme una cosa: que puedes mejorar la comunidad en la que vives con tus pequeñas acciones.

Porque tu comunidad es tu barrio, el lugar en el que compras, la oficina en la que trabajas, la línea de metro o bus que coges por las mañanas, las calles por las que paseas y el bar o el restaurante en el que tomas algo con tus amigos.

Tampoco es tanto espacio, ¿no?

Para poder cambiar tu comunidad a base de pequeñas acciones te propongo tres acciones.

#1. Vigila, estate pendiente

Siempre se dan situaciones injustas o desafortunadas por donde tú pasas. Son cosas que suceden, pero estando pendiente de ellas no nos pasarán desapercibidas.

No se trata de que vayas cual espía por la vida, o con ansiedad constante por ver qué pasa, pero sí de que no hagas oídos sordos a ese tipo de cosas.

Por ejemplo:

  • ¿Hay una embarazada en el metro?
  • ¿Alguien se lamenta de que le roza el zapato?
  • ¿Un invidente espera en un paso de peatones sin saber si cruzar o no?
  • ¿Se ha volcado un contenedor vacío en medio de la calle?

#2. Reacciona

Si has observado previamente lo que pasa a tu alrededor el paso siguiente es obvio: debes reaccionar.

Digo que es obvio pero no es fácil, porque es para gente valiente. Muchas veces no reaccionamos porque nos da vergüenza («¿cómo le voy a decir a esa persona mareada en el metro que tengo agua en el bolso?»), y también porque vivimos en una sociedad que ya piensa mal del otro por naturaleza.

A quienes piensan así no les faltan motivos para ello. Se ven tantas cosas en los periódicos y en los telediarios que está una como para fiarse de nadie, pero a veces suceden cosas buenas y alguien te tiende una mano…

Siempre que tengas la oportunidad de ayudar no está de más que lo hagas. Continúo la historia con los ejemplos anteriores:

  • Cede el asiento a la mujer embarazada. No por nada, porque a lo mejor te dice que no y que de pie va estupendamente, pero es más seguro para ella y para el bebé.
  • ¿Llevas una tirita en el bolso? Seguro que esa persona con el pie dolorido lo agradece mucho.
  • Indica con seguridad cuándo se puede cruzar la calle (y ayuda físicamente si es necesario).
  • Coloca el contenedor en su sitio. Cualquier persona pasaría de largo o lo bordearía con el coche, pero tú no eres cualquier persona.

#3. Haz eso que nadie haría

Como te decía arriba, lo de reaccionar es de valientes y de gente sin vergüenza (el espacio entre las palabras es intencionado). Hay que tener valor para actuar de forma correcta cuando aquí cada uno va a su aire porque lo que le importa es su circunstancia.

Es cierto que muchas veces da vergüenza decir según qué cosas a personas adultas, a las que se les presuponen unas ciertas aptitudes sociales. Por ejemplo, nunca me he atrevido a reprender a nadie que no recogiera los excrementos de su perro, y créeme que lo he visto, pero al verles tan adultos me ha dado apuro enmendarles la plana en plena calle.

Lo que sí es posible hacer son todas aquellas cosas que no requieren reprender a nadie sino todo lo contrario. Es decir, actuar en positivo en vez de en negativo.

Por ejemplo: si el camión de la basura obstaculiza la calle porque está recogiendo, sonríe, porque está haciendo su trabajo y te está facilitando la vida. ¡Da igual que te pite el coche de atrás!

¿Y esto que tiene que ver con la Vida Sostenible?

Seguro que esta pregunta te está rondando la cabeza hace algunos párrafos… Pues la respuesta es simple: todo esto está relacionado con el pilar CUIDA DE TODOS, esa tercera pata de la vida sostenible de la que hablo en esta web.

Porque una vida sostenible que sólo cuida de la tierra, o de los animales, o de las plantas, se queda un poco coja si no cuidamos a los demás. (Y si no nos cuidamos a nosotros peor aún, pero eso te lo cuento en otras entradas).


A lo largo de este artículo he intentado demostrarte que mejorar la comunidad en la que vives es posible con un poco de empeño y de buena voluntad: porque ni tu ciudad es tan grande, ni las cosas son tan complicadas.

Yo espero que poco a poco estos pequeños gestos se vayan extendiendo y cunda el ejemplo en la gente. No es una utopía ni yo sueño con unicornios, es lo que creo que debería ser, y lo que arreglaría muchos problemas de nuestra sociedad.

Cuéntame esa vez que hiciste algo bueno por algún desconocido y te miraron raro, o desconfiaron de ti…

o mejor, cuéntame cuando te lo agradecieron tanto que te hizo sonrojar.
¿No es esa una comunidad mucho mejor para vivir?

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100 comentarios

  1. La gente ya desconfía mucho y lo comprendo, con las inseguridades con las que se vive hoy. Hace ya unos cuantos años, recuerdo, ayudé a una abuelita con su bolsa de la compra, que la veía que no podía con ella, la pobre. Y le costó confiar en mí para que le llevara la bolsa y le acompañara hasta su casa. Pero cuando vio que la dejé en ella sin ninguna otra intención, no paró de decirme piropos ahí a viva voz y yo estaba toda cortada. Si es fácil hacer del sitio que vivimos un lugar mejor.
    Besotes!!!

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