Más razones para no querer cambiar de móvil

Más razones para no querer cambiar de móvil

Hace dos años me confesaba contigo en uno de los artículos que más he disfrutado escribiendo. En él te decía que no quiero cambiar de móvil, ¡gracias!, y sigo pensando lo mismo.

Lo que pasa es que los tiempos cambian, los meses pasan, y las razones por las que no quiero cambiar de móvil son diferentes. Más fuertes, si me apuras, pero diferentes.

Hace tres años que tengo este móvil y le noto cansado. Francamente, se lo noto.

Ya no reproduce muchos de los vídeos que recibo porque están grabados con móviles que son, en comparación con él, cohetes espaciales. Cuando cargo una página web se atasca y me da un fundido en negro, así que tengo que reiniciarlo. No puedo actualizar ninguna aplicación porque no me caben, literalmente, y ya no sé qué más borrar porque tengo lo básico. Borro imágenes cada semana; de las que me mandan, porque yo no hago fotos con este móvil si quiero que se vean… Y últimamente mi chico me le hace limpiezas periódicas para que vaya un poco más rápido. Chequeos, digamos.

Pero no quiero darte pena.

No, porque afortunadamente no me ha dado problemas para llamar por teléfono, se oye bien y me reciben correctamente. Puedo leer con cierta rapidez correos que puedan ser urgentes y, lo que a mí me parece asombroso y súper útil, puedo hacer alguna transferencia y operación de emergencia desde la aplicación de mi banco. ¿Qué más puedo pedirle a un teléfono?

Espera, que repito la pregunta.

¿Qué más puedo pedirle a un teléfono?

Pensando fríamente, nada de nada. Bastante hace, bastante… teniendo en cuenta que llevamos mini ordenadores portátiles en nuestros bolsillos camuflados de aparatos que sirven para llamar por teléfono.

Como humana que soy, que lo soy, te respondo que ojalá hiciera fotos decentes (aprovecho para decirte que algún día te contaré la verdad verdadera de mi cuenta de Instagram, quizá lo haga aquí o quizá lo haga en privado, porque no está directamente relacionado con la temática de este blog).

Y también te confieso que alguna vez he tenido tentaciones de pensar que ojalá tuviera tres o cuatro pantallas de aplicaciones, como las chicas modernas. Yo tengo tres, pero porque pongo cuatro iconos en cada una para que parezcan más, ya te dije arriba que no me caben tantas aplicaciones. No puedo tener la del tiempo, ni la del autobús, ni la de los niveles de polen en Madrid, así que ni hablemos de las aplicaciones que no sirven para nada…

Lo peor de todo es que a veces pienso que todo es culpa de Instagram, que sólo opera con móviles, aunque programes las publicaciones. Si yo pudiera publicar en Instagram desde mi ordenador seguro que podría saber si mañana va a llover o no, me digo, porque podría borrar la aplicación de Instagram del móvil. Pero eso tampoco es cierto, cualquiera que me conoce lo sabe, porque podría saber el tiempo que va a hacer viendo la previsión en la televisión y no lo hago porque prefiero ver otras cosas.

En fin, no quiero divagar demasiado. He intentado poner en palabras lo que pienso de mi móvil, un poco en clave de humor y otro poco en clave real, porque soy humana y la publicidad y las tendencias aún no resbalan por mi piel. Todo se andará. Pero escucha, no te he contado lo mejor.

Y entonces… suceden dos cosas extraordinarias

Sigo preguntándome: ¿qué más puedo pedirle a mi móvil? Un poco más, me digo. No mucho más, tampoco nos pasemos. Sólo un poco, pero…

En el momento en que estoy pensando eso sucede una cosa asombrosa: a mi chico se le rompe el móvil y, como trabaja por su cuenta, tiene que comprar otro. Es curioso lo poco que le ha durado este en comparación con aquel Motorola de tapadera que parecía que sería eterno. Pero no quiero hablar de obsolescencia programada, porque siempre acabo en lo mismo. No, te decía que tiene que comprar otro y el que estamos dispuestos a pagar es mejor que el que tenía, más grande, con mejor todo, y mejor que el mío también (tampoco era muy difícil). Y, de verdad, es el más económico.

Y mi yo humano dice: las maravillas que haría yo en mi cuenta de Instagram con esta cámara. Y ¡cómo lee los correos!, podría leer todos los correos a los que estoy suscrita aquí mismo…

El resto es igual, llama, recibe mensajes y esas cosas. Todo normal.

Y entonces sucede la segunda cosa extraordinaria: se cruza en mi camino un programa de radio que habla de las redes sociales y la privacidad, y de cómo, ahora mismo estamos localizados 100% con nuestros móviles, no sólo porque puede llamarte tu madre y preguntarte dónde estás, que a estas alturas de la vida es lo menos que puede pasarte, sino porque nos escuchan, nos siguen, nos leen, nos tienen controlados, saben lo que compramos, lo que comemos y… todo.

No es para ponerse paranoico, sólo para llevar las cosas con cuidado cuando manejamos las redes sociales, porque ahora mismo muchas veces las manejamos desde el móvil más que desde el ordenador. Además, mucha de esa información la proporcionamos nosotros mismos, localizando el lugar desde el que hacemos las publicaciones o utilizando los mapas, por ejemplo.

Más abajo te dejo el enlace al programa de radio por si te interesa el tema.

En ese momento la pregunta de ¿qué más puedo pedirle a mi móvil? cambió por completo en mi cabeza. Tras escuchar a esos entrevistados hablar sobre nuestros móviles, nuestra privacidad, los menores, etc. acabé pensando que no podía pedirle nada más a mi móvil. Es más, quiero pedirle menos.

  • Me gustaría no estar tan pendiente del móvil, y sé que eso está en mi mano, y en la de nadie más.
  • Me gustaría no estar localizable siempre, en términos de Google, para que me entiendas, pero todo lo que usamos de forma gratuita tiene un precio.
  • Me gustaría que la Humanidad entera no empezara a depender de estos aparatos para casi cualquier cosa.
  • Me aterran las nuevas formas de pago con el teléfono, llámame antigua pero adoro el dinero en efectivo. Y si no tiene que ser en efectivo, que sea con tarjeta.
  • Me aterran las legiones de niños en redes sociales, tanto los que falsifican su fecha de nacimiento para entrar como los que aparecen en fotos que cuelgan sus padres.

Pero creo que todo esto hay que tomarlo con calma y responsabilidad, y no con alarmismo.

Más razones para no cambiar de móvil

Te prometí un artículo en el que te hablara de las razones que he encuentro para no cambiar de móvil, pese a que anda un poco lento últimamente. Y no hubiera podido llegar hasta aquí sin haber pasado previamente por lo anterior, sin haberte contado lo que se me pasa por la cabeza ahora mismo.

En el artículo anterior sobre este tema ya te di algunas, pero procedo con esas razones (más) para no cambiar de móvil.

#1 – ¿Te he hablado ya del coltán?

Nunca he abordado este tema en el blog porque siempre pensé que ya estaba muy contado, que todo el mundo lo sabía y que sería un artículo que no te resultara útil. Pero creo que mucha gente sigue desconociendo este tema. Si necesitas más información sobre esto, aquí van algunas pinceladas.

  • El coltán es un mineral que se puede conseguir principalmente en la República Democrática del Congo, donde se encuentra casi la totalidad de las reservas de coltán del planeta.
  • Se trata de un producto que, por sus características, es idóneo para fabricar baterías de litio de dispositivos electrónicos. No sólo de teléfonos móviles, también de tabletas, reproductores de música, ordenadores, etc.
  • La mano de obra que se usa en el Congo para extraer el coltán de la tierra es, prácticamente, esclava. Se valen de mujeres e incluso de niños de tribus a las que han desplazado para explotar una mina, y con ellos sacan ese preciado mineral de la tierra.
  • Después se vende, obviamente, porque para llegar a nuestros dispositivos tiene que pasar por muchas manos. Se vende y se sospecha (y digo esto con mucha cautela) que poco más o menos está financiando de forma encubierta la segunda guerra del Congo, que comenzó en 1998, pero de la que no nos acordamos porque nos tapan todo con otras noticias, aunque no todas merecen ese espacio en el telediario.

Esto son pinceladas básicas sobre un tema que tiene mucha miga. Abajo te he enlazado más recursos que pueden interesarte si quieres profundizar en el tema, porque ser exhaustiva en el tema del coltán merece muchas más palabras y mucho más tiempo que este.

Pese a que muchos sabemos todo esto que está sucediendo parece que nada nos importa. Yo no quiero que me pase eso.

#2 – Mi teléfono funciona, que es suficiente.

Sabía que iba a terminar hablando de esto, pero estaba cantado. Si mi teléfono funciona bien no tengo motivo alguno para cambiarlo, así que no voy a adelantar voluntariamente una obsolescencia que llegará, sin duda, pero que de momento ni me ha saludado desde lejos.

Sí que es verdad que pienso que con un móvil más potente podría hacer muchas más cosas relacionadas con este blog (que es para lo que yo lo quiero) pero, de verdad, no se me mueve el alma por un móvil nuevo, ni estudio los catálogos de las tiendas de electrodomésticos en busca de chollos. Afortunada de mí…

#3 – ¿Para qué quiero un móvil «mejor» en el que puedan localizarme mejor?

Con todo lo que sabemos que saben de nosotros, de mí, de ti, casi prefiero volver a lo de antes, la verdad… Esos teléfonos que ahora parecen del pleistoceno son los que utilizan algunas personas «importantes» cuando necesitan privacidad. Llamadas y mensajes de texto, sin más pretensiones, lo básico.

Porque no podemos engañarnos: ya no sirve con desconectar el GPS; las redes sociales me siguen sugiriendo que localice las publicaciones en la calle en la que vivo. No es que tenga nada que ocultar, pero ¿tengo algo que dejar a la intemperie? Tampoco, creo yo.

Así que aunque veo un poco flojo a mi teléfono móvil voy a seguir diciendo que no quiero cambiar de móvil, muchas gracias, y espero que sea durante muchos meses más.

Quiero saber de ti, de lo que opinas sobre este tema. 

¿Cómo te relacionas con la compra de nuevos aparatos electrónicos?

¿Te gusta estar al día? ¿O te da igual mientras sirvan?

Si te gusta estar al día, ¿qué opciones eliges para que tu consumo sea sostenible? (¡Esto nos puede ayudar mucho a todos!)


Recursos que pueden interesarte:

Sobre el coltán: «This is what we die for« (Amnistía Internacional, enero 2016, en inglés) y aquí, un breve resumen del contenido del informe anterior (también en inglés)

Sobre la guerra del Congo: «Covered in boold: Ethnically Targeted Violence In Northeastern DR Congo» (Human Rights Watch, 2003, en inglés)

Programa «Redes sociales y privacidad» (Futuro Abierto, Radio Nacional de España, 26 de febrero de 2017)

13 comentarios

  1. Sólo cambio de móvil cuando ya no tiene solución. Mientras pueda llamar, recibir llamadas y los mensajitos del wassap… Y lo primero que hago cuando tengo un móvil nuevo es quitar la aplicación de fb, de twitter y de instagram… No quiero estar a todas horas pendiente de él. Si me he hecho hace poco una cuenta de instagram hace poco sin saber que sólo era para móvil… Así que cuando me coja inspirada un día de estos la eliminaré. Quiero el móvil a mi servicio, no yo al servicio del móvil.
    Sobre el tema del coltán confieso que me enteré hace poco, por un programa de Salvados. ¡Qué poco importan las vidas! Poderoso caballero es don dinero…
    Besotes!!!

    1. ¡Qué grandes medidas para tu libertad personal, Margari!
      Me alegro de que te hayas enterado de lo del coltán, es triste, pero hay que saberlo…
      Te mando un abrazo,

  2. Pues mi móvil tiene 2 años y medio. Se me apaga solo de vez en cuando y,al igual que tú, no me caben las actualizaciones y si, va más lento que el caballo del malo. De vez en cuando se bloquea y no puedo oír la radio, o los audios y tengo que reiniciarlo. A pesar de esto he intentado estirar el chicle todo lo que he podido para llegar a los tres años, pero a veces cuando hablo por teléfono no se oye bien. Por esto me veo obligada a comprarme uno nuevo sin llegar a los 3 años.
    PD. Se me ha caído al suelo un millón de veces y no se ha roto.
    A ver si con el nuevo llego a los 3 años.

    1. Hola, Elia. Gracias por compartir aquí tu experiencia.
      Visto como está todo, el tiempo que te ha durado el móvil no está mal… aunque ojalá hubiese sido más.
      Espero que el siguiente dure más de 3 años, ¡tengamos fe!
      Un abrazo,

  3. Hola Irene,
    Pues a mi me entra la risa, pero risa de la sana leyéndote y leyendo los demás comentarios de la gente…mi móvil tiene…7 años y que dure muchos más…es un Sony Ericsson del pleistoceno en el que solo puedo llamar, que me llamen y mandar y recibir SMS. No tengo whatsap ni lo quiero y facebook, por el ordenata.
    Muchas gente se rebelaba al principio contra mi porque no me podía mandar whatsap, etc. pero oye, si alguien realmente me necesita…ya sabe donde encontrarme 😉
    Y eso de no estar pendiente del móvil 24h./7d. para mi…no se paga con todo el dinero del mundo 😀
    Besos guapa,

    1. ¡Olé, Begoñeta! 🙂
      Tu ejemplo me inspira. ¡Gracias por compartirlo!
      Te deseo muchos años más de feliz relación con tu Sony Ericsson (como diría mi abuela con mucha razón, ya no se hacen cosas como las de antes).
      Un abrazo,

  4. Mi móvil tiene tres años y medio. Va lento, no puedo ver algunos vídeos pero… realmente me interesan todos esos vídeos que nos van llegando todos lis días???? Creo que no.
    Seguiré con mi móvil mientras pueda hablar por teléfono.
    Gracias por tu información sobre el mineral de las baterías de litio. Contigo siempre aprendo algo. Besos

    1. ¡Pues sigue con tu móvil, Mariví! Sin dudarlo 😉
      Es verdad que muchos vídeos que nos llegan son tonterías o chistes que nos aportan muy poco. Lo importante de un móvil es que pueda llamar.
      Muchas gracias por pasarte por aquí. Un abrazo,

  5. Mi móvil también tiene 3 años y va un poquito lento, pero no le pido más: llamadas, whatsapp y de vez en cuando mirar el periódico… Mientras funcione pienso seguir con él. Gracias por poner un poco de sentido común en esto de los teléfonos móviles, porque últimamente veo mucho postureo materialista en torno a este tema. Un beso!

  6. Hola!!
    Yo también hago durar los móviles hasta que se me mueren. El anterior fue un LG que duró 4 años y que desde el primer día ya era de los antiguos. El de ahora, me lo compré de segunda mando cuando murió el LG, y hace tiempo que va lento. De hecho siempre ha sido un móvil muy básico y no lo uso más que para llamadas y whatsapp. No se pueden hacer fotos decentes, ni caben aplicaciones, ni abro internet que va lentísimo. Llevo dos años con él y lo usaré hasta que se estropee, y cuando lo haga me volveré a comprar uno de segunda mano. Creo que es importante comprar aparatos electrónicos de segunda mano para dar una segunda vida a aparatos que aún la pueden ofrecer. Es mucho más sostenible tanto en su producción como en su reciclaje.

    Un saludo! 🙂

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