Recopilación de 8 gestos de tus abuelos que salvarán el planeta

recopilación de 8 gestos de tus abuelos que salvarán el planeta

recopilación de 8 gestos de tus abuelos que salvarán el planeta

En alguna que otra ocasión ya he comentado aquí que es curioso cómo cuanto más queremos cuidar al planeta, más se parecen nuestros gestos a los de nuestros abuelos. No es nada raro, teniendo en cuenta que casi todos los mayores y más desastrosos daños que hemos provocado a la tierra se han producido en las últimas décadas, en esos años en los que dejamos de ser anticuados y paletos para ser modernos. 

Obviamente hay muchos otros cambios y progresos que han llegado a nosotros en las últimas décadas y que son maravillosos para nuestra vida, nuestra salud, nuestra gestión del tiempo, etc. No tiene sentido posicionarse en un extremo y decir que antes todo era mejor, porque realmente no es cierto.

Lo que sí es verdad es que desde que no hacemos las cosas con cabeza hemos perdido el norte.

¿O es al revés? Quizá hayamos perdido el norte por no hacer las cosas con cabeza… y con corazón.

Hace años se cuidaba la tierra porque era el sustento. Hoy no tenemos esa conciencia de que de la tierra brota nuestra comida, de que en la tierra se alimentan nuestros animales y hunden las raíces los árboles que nos proveen de oxígeno. Pero nuestros abuelos sí la tenían.

Unas veces actuaban para conservar los campos, los bosques o los paisajes tal y como estaban, sólo con ese ánimo conservacionista de saber que todo seguiría igual que siempre. Otras veces actuaban para ahorrar, porque lo del ahorro de dinero indudablemente también es un ahorro de recursos. Pero la cuestión es que hacían algunas cosas que ahora vuelven a estar de moda y que, estoy convencida, salvarían el planeta si lo hiciéramos todos.

Te dejo aquí una lista para que elijas por dónde empiezas.

Recopilación de 8 gestos de tus abuelos que salvarán el planeta

  • Llenar un cubo de agua con el agua fría de la ducha, la que sale mientras llega el agua caliente. Es algo que lleva haciendo mi madre desde siempre, y sus amigas siempre alucinan cuando se lo cuenta. Por supuesto, esto no se queda en llenarlo solamente, luego se puede usar para el retrete, para fregar el suelo, o para regar. Es agua limpia y es una forma sensata de utilizarla.
  • Tirar menos de la cadena. Esto es algo que ocasiones no puede decirse, y según qué público sea menos todavía. Como estamos en familia yo lo digo, y que cada cual entienda lo que estime oportuno (pero por favor, que entienda seguro que no hay que usar el retrete como papelera, y que no hace falta tirar de la cadena cuando uno se suena la nariz con un poco de papel).
  • Regar las plantas con el agua de lavar las verduras. Si tienes plantas en casa, o en la terraza, ¡ese es el momento! Mi abuela era capaz de bajar al portal a regar la planta de la jardinera común con el agua de lavar la lechuga. Sólo te digo eso…
  • Ir apagando luces por la casa, como cuando te gritaban de pequeño que bajaras el interruptor. Esta es una de esas cosas que se hacían por ahorrar en la factura, pero que en nuestro caso puede servir para las dos cosas. El ahorro de energía es siempre beneficioso porque el coste de producirla es muy alto. Si la factura baja es que baja tu consumo, así que estupendo.
  • Reparar el calzado, la ropa y los objetos. Ya sabes, cosas que se hacían porque no se podían comprar otras nuevas y las que se tenían tenían que durar mucho. Ahora lamentablemente compramos algo nuevo a la primera de cambio, muchas veces nos engañamos pensando eso de que vale más el collar que el galgo y hemos dejado de reparar lo que se nos rompe. Dar una segunda oportunidad a las cosas es sostenible, y no lo hemos inventado nosotros.
  • Reutilizar la ropa entre hermanos y familiares, la forma más sencilla de usar ropa de segunda mano. Recuerdo las bolsas de ropa de mis primas segundas que mi madre mi hermana y yo revisábamos cada cambio de temporada. A mi hermana además le tocaba probarse la mía, porque ella es la pequeña. En aquel momento no me gustaba mucho el asunto pero ahora pienso en lo sabia que era mi madre.
  • No tirar nada de comida, algo que ellos hacían porque se acordaban de aquel tiempo no tan lejano en que no lo pasaron tan bien. Con guerras o sin guerras hace unas décadas había menos de todo que ahora, y se cuidaban mucho de desperdiciar alimentos, ni aunque fuera un trozo de pan. Sobre esto he escrito mucho porque me toca el corazón. Hoy quizás esas carencias no sean tan visibles, pero siguen existiendo, más cerca o más lejos de mi casa.
  • Compostar, o como se ha dicho siempre: hacer abono en casa. Esto está muy relacionado con no tirar nada de comida, porque todos los desperdicios orgánicos de la casa iban a parar a un rincón del patio, o a un recipiente hecho de madera (como el que tenía mi abuelo) donde se descomponían para usarlos luego en los huertos. Esto no podía desperdiciarse, es lógico, porque esos restos orgánicos son un tesoro. Si quieres hacer compost y no tienes jardín o vives en la ciudad te sugiero que investigues un poco porque ahora se están poniendo en marcha muchos planes piloto para hacer compost entre todos (¡hasta Madrid lo ha hecho!, pero en otras ciudades lleva meses funcionando).

¿Y dices que esto puede salvar el planeta?

Lo sé, parecen gestos tan pequeños…

Pero yo creo que pueden salvar el planeta si los hacemos entre todos. No estoy siendo demasiado optimista, estoy pensando con la cabeza.

Lo que yo opino es que muchas de estas acciones no las ponemos en marcha porque nos dan vergüenza.

Todo viene por esa asociación que solemos hacer los humanos entre derroche y riqueza y estatus económico. Por ende, igualmente asociamos ahorro (de recursos o de dinero) con pobreza o escasez.

Esto quiere decir que si ahorramos, o si cuidamos nuestro consumo, podemos ser percibidos por los demás como pobres; mientras que si derrochamos seremos percibidos a la inversa. ¿O es que acaso no podemos pagar la factura del agua o de la luz?

Sé que es muy posible que no haya sucedido nunca pero si alguna vez has pensado así, o se te ha pasado por la cabeza aunque sea un segundo, destierra esa idea cuanto antes.

No sólo no somos lo que compramos, lo que podemos pagar o aquello por lo que nos endeudamos, sino que las decisiones sabias que tomemos en nuestro consumo dicen mucho (y bien) de nosotros. Ser consumidores responsables, con el agua, con la comida, con la ropa y con la energía, no tiene nada que ver con nuestra mayor o menor riqueza, ni con nuestro estatus social.

Y si hay alguien que lo piense, peor para él.

¿No te parece?

¡Seguimos con la lista!

¿Qué otros gestos de nuestros abuelos van a salvar el planeta?

Comparte aquí eso que hacían tus abuelos para ahorrar o para conservar la tierra (aunque fuera sin saberlo).

37 comentarios

  1. Pequeños gestos que ayudan mucho. Mira, no había caído yo en coger ese agua que tiras cuando esperas que se caliente. Muy buena idea. El resto más o menos sí que los pongo en práctica, excepto el último que soy de ciudad y no tengo jardín. Pero investigaré a ver si hay algún proyecto que me pille cerquita.
    Besotes!!!

    1. ¡Hola Margari! Sí, el otro día hablando en la oficina me di cuenta de que lo del agua de la ducha lo hace (o hacía) mucha gente, ¡es estupendo! Un abrazo

  2. ¡A mi me encantaria que se volvieran a llevar los cascos de las botellas a la tienda! Aunque ahora el sistema sería más moderno, claro, como los que ya existen en otros países (yo vi por primera vez las máquinas automáticas de recogida en Dinamarca). Mejor reutilizar que reciclar, ¿no?

    1. ¡Sí, Carolina! Yo también lo pienso.
      Hace un par de semanas publiqué dos artículos sobre este tipo de retorno, los encuentras debajo de este artículo, por si quieres echarles un ojo.
      Un abrazo 🙂

  3. Lo que recuerdo que se hacta antes era llevar la talega para el pan. Y lo que me gustaría: que toda la leche se vendiera en máquinas expendedoras. Las vi por primera vez en Asturias hace algunos años.

    1. ¡Hola Elia! Gracias por tu comentario.
      ¡Me encanta la idea de llevar la talega del pan a la tienda.
      Y lo de las máquinas expendedoras de leche no lo conocía… ¡pero sería estupendo! Los bricks son complicados de reciclar.
      Un abrazo,

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