Por qué bebo té

Me he ganado una fama que, por supuesto, me merezco, a base de ir con tazas humeantes en la mano dando vueltas por la oficina. Son cosas que pasan… Al principio empecé tímida, y creo recordar que tomando el café de después de comer; luego me di cuenta de que podía ser yo misma y que en ese lugar en el que pasaba tantas horas al día podía estar como en casa si me lo proponía, así que hice lo que debía: dejar salir a mi verdadero yo y preparar unas cuantas infusiones al día.

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